Madre últimamente se ha quejado en demasía sobre mi persona. Habla de que estoy intolerante ya en niveles extremos y que no existe ser humano alguno que me aguante.
Lo cual le entiendo pero no comprendo. E intentado infinitas veces cambiar mi modo de ser para que al común social no le desagrade esta persona, para que alguien sea capaz de tomarme del brazo sin tener miedo a que le un aguijón enorme le ataque por el frente. Porque a diferencia de la mayorías, “damas” que se dicen, tengo el problema o la facultad de decir que no me agradas en persona. ¡AH! y dato, para mi internet no cuenta, es una mierda donde puedes decir lo que quieras y despreocuparte, total, estás detrás de una pantalla acurrucado, como un miserable gusano.
Lo malo es que cada intento, cada sacrificio que hago por verle bien a esta sociedad tan corrupta por algún u otro motivo se ve aplastada y desintegrada en cosa de segundos. De hecho… Ayer en la mañana desperté con la decisión de cambiar mi actitud tan víbora y ya para el almuerzo se había vuelto cosa del pasado.
Y es que el abuso no lo aguanto, ¿Conocen los clubes de Toby o Lulú? Sí… Esos grupillos de gente del mismo sexo que cuando están juntos les importa un pepino pasar por encima o burlarse de quién puedan o quieran. Claro, como están reunidos saben que no serán víctimas de nada y se pueden proteger las espaldas. Pero a la hora de la soledad, se vuelven unas cucarachas insignificantes que hasta carecen de personalidad. Son tan ínfimos que hasta el pié de un bebé puede pisotearlos como si de mierda se tratasen.
Y el problema aquí es que daría lo mismo si molestaran y ya… Total, eso cualquiera lo puede hacer y debería de dar lo mismo. Pero para mala suerte hay gente que sí se ve afectada por esa clase de actitudes y se terminan sintiendo acorraladas en un mundo donde predomina además de el dinero, el de carácter más fuerte.
Claro, terminan siendo igual de estúpidos que los primeros.
¿Y entonces cómo se me puede pedir luego que no sienta aversión por las personas cuando son ellas mismas las que se lo buscan? Pero no, resulta que es una la criticona que terminará sola por no saber “tratar” al promedio, como el real gusano que es.
Lo chistoso es que ya me han salido comentarios como “Es que tú y tu superioridad”, cuando en realidad siento el mismo asco hacia mi persona que hacia el resto, sólo que este último se hace notar mas, ya que el primero lo dejo a modo de “Reflexión personal”.
No puedo evitarlo, odio a los demás por el motivo que más me convenga y mamá es la que más se estresa por ello. Reclama que me estoy volviendo toda una misántropo aunque yo siempre le insisto con lo mismo.
¿Y qué importa? Si lo que piense vale callampa.









Eres como eres y punto. ¿Por qué la sociedad tiene que censurar una forma de ser o de pensar porque ésta no se adapte a los cánones establecidos a la misma?
Yo soy partidario de que, siempre y cuando se respete a los demás, no se les falte sin motivo ni se les ningunee, no exista egoísmo o mala fe y no se atente contra sus derechos elementales, cada uno puede tener la forma de ser que quiera.
Si actúas en conciencia y has defendido lo que a tu juicio es lo correcto no debes arrepentirte de ello. Aunque no te olvides que eso no está reñido con disculparse si uno ha cometido un error, ha cometido una injusticia o ha herido a alguien, porque una disculpa que no se presente o un comportamiento incorrecto que persiste es tan censurable como obrar mal en sí.
Forma parte del proceso de crecer. Tienes que ser tú misma pero también aprender a respetar a los demás. En unas cosas acertarás y en otras fallarás. Pero siempre que hagas esto último discúlpate. El equilibrio entre ambas facetas es la clave de la convivencia social.
Un saludo y anímate.